Promociona, Reflexiones

Propósitos de año nuevo

El otro día me puse a reorganizar los posts del blog. He de decir que soy bastante autodidacta. En este mundo hay dos tipos de ingenieros. El que se pone a trastear desde el minuto 1 y el que antes de nada se pone a leer las instrucciones de uso. Yo soy de los primeros. Las instrucciones, para los demás, que yo toqueteo por aquí y por allá hasta que consigo lo que quiero. Como mi intención primera al abrir el blog no era ser leída, tampoco me había preocupado en organizar los posts por temática ni en poner menús para permitir la navegación. El otro día hice recuento y con la intención de consolidar mis escritos los agrupé todos bajo el link del dominio bajo mi nombre personal. Me tuve que poner a investigar si era posible importar escritos de un blog a otro y después de trastear un poco y conseguirlo me di cuenta de que ciertos contenidos no encajaban en este nuevo blog. Seguí con mi prueba y error hasta que conseguí agruparlos y organizarlos por temáticas más personales o reflexiones y otras temáticas más políticamente correctas. En ese proceso me puse a releer algunos de mis escritos para catalogarlos y llegué a dos conclusiones. La primera, es que tenía un numero sorprendentemente alto de escritos. No era consciente de que hubiese escrito tantos, y lo segundo es que la conexión con las personas y la felicidad de los que me rodean eran temas bastante recurrentes. Y es que últimamente no paro de leer blogs, artículos y libros que hablan de la importancia de ser feliz. De la auto-realización y de lo importante de que las personas se sientan bien con lo que hacen y entiendan el porqué de las cosas. Yo no puedo estar más de acuerdo y cuanto más lo analizo más me motiva trabajar en la línea de encontrar las motivaciones primarias de cada persona y responder a sus necesidades de forma lo más exacta posible consiguiendo que estén motivadas, pero sobre todo a gusto con lo que hacen.

Nadie explica lo que hay detrás de las fotos de Instagram, Twitter o whatsapp. Todos aparecen felices y parece que se lo estén pasando en grande cuando en realidad solo son momentos, lo que pasó antes o después no sale en la foto…

En un mundo donde las apariencias toman partido y dónde nos conectamos a los demás a través de mensajes, fotos y vídeos… parece que el momento no documentado es un momento que no existió.

Estas navidades tomé la resolución de no tocar el móvil. Creo que también influenció el apremio de hacer sitio en la memoria del iphone para dar cabida a una película descargada a ver en el avión por mis hijas. Desinstalé las redes sociales y encima me quedé sin espacio para volver a descargarlas. Resulta que no iban sentadas juntas y además querían ver cada una cosa diferente. El móvil personal, al que ya había descargado contenidos suficientes, se quedaba pequeño. Apenas si contesté a los mensajes que se me mandaron y mandé un par de felicitaciones. El resto del tiempo el móvil permaneció en el fondo de un bolso o bolsillo. Y sucedió una cosa mágica. No tuve síndrome de abstinencia, pero también son las primeras fiestas en las que apenas tengo fotos. No hice foto de la mesa de navidad, ni del cómo se comieron el roscón y menos de la apertura de los regalos. Fueron fiestas tranquilas y sin interrupciones. Y si el móvil no está, no está para nada. No tengo fotos, pero atesoro unos recuerdos únicos.

Si le preguntas a mis amigos en redes sociales. He estado apartada. Si que algún detalle he subido. Muy resumido con el par de fotos que en todas las vacaciones he sacado, pero eso fue todo. No hubo un gran despliegue de medios, solo una familia tranquilamente disfrutando de las fiestas.

Y eso no quiere decir que no haya habido una “bimadre en apuros” lidiando con situaciones inverosímiles cuyas anécdotas no valga la pena contar. Simplemente significa que mis experiencias vividas han sido para mí y no para nadie más. Ahora queda la última etapa de la maratón de inicio de año. El cumpleaños de la mayor. Esperamos sobrevivir y no tener cambios de última hora. Como siempre, como soy una persona hiper motivada, he decidido que la fiesta será temática, solo espero no arrepentirme a medio camino y tener que improvisar algo en el último minuto. Amazon, cuento contigo para todo lo demás. Glovo, vente a mi pueblo ya!

Bromas aparte, dentro de mi preocupación por el bienestar y la conexión con las personas he de decir que mi camino está aún por recorrer.

Este año será un año diferente, debería ser el año de la consolidación de los cambios. Al día siguiente de celebrar el cumpleaños de mi hija mayor, el año pasado falleció una persona muy importante para mí. En la vida, es como todo, aquel que siempre estuvo ahí, nunca piensas que dejará de estarlo y menos de forma tan repentina y sin darte tiempo a despedirte. El año pasado empezó con esa noticia tan fatídica. Y además con la distancia interpuesta que aún incrementaba el sentimiento de impotencia y el dolor.

Luego vinieron cambios profesionales. Aquello que te apasionaba, pero para lo que simplemente te habían “prestado” temporalmente se acababa. Ya no había más tiempo, ya no podías prestarte más. Había que cambiar y saltar al vacío.  Hubo diversas entrevistas y varias posibilidades evaluadas. Finalmente vino la decisión, acertada o no, el tiempo lo dirá. Lo que se seguro es que en mi mano está hacer de esa decisión, la más acertada. Ha sido un año de transformación en todos los aspectos. Las niñas crecen, se vuelven más maduras o más intensas, cada una en su dimensión particular. He reaprendido a dormir y en general parece que vamos en el camino correcto para conseguir dormir más. Ha habido momentos malos profesionalmente algunos en los que incluso se me antojaban el punto de no retorno, pero en general el balance es bueno y las herramientas y los esfuerzos están puestos. Ahora falta seguir alimentando y animando para conseguir los retornos esperados. Invertir en la felicidad de las personas con las que trabajo y acabar de asimilar esos conocimientos y aprendizajes para conseguir un liderazgo eficiente.

De momento ya tengo organizados mis posts, tengo un menú de navegación por categorías y sé que puedo sobrevivir sin redes sociales durante un mes entero. Lo demás irá viniendo. Solo tengo que enfocarme a la gestión de la felicidad y apoyarme en la cantidad de bibliografía y expertos que me podrán ayudar en este tema. Adicionalmente tengo las recomendaciones y consejos de mis compañeras Promociona que van desde excelencia en los recursos humanos a temas de belleza y cuidado personal. Y en caso necesario tengo una película infantil descargada en el móvil que siempre me puede ser de utilidad para salir de un apuro o calmar a una niña intensa.

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